Cuando Mario se marchó de mi casa, recogí muy nerviosa ropa rota que me rompió Mario, la introduje en una bolsa de basura para tirarla, dado que no sabía cuando iba a volver mi esposo a casa y no quería que viera aquello. Seguidamente me fui al cuarto de baño, viendo en el espejo todas las marcas que Mario había dejado en mi cuerpo, me puse a llorar nada más verlas, pues no tenía forma de ocultarlo. Entre en la ducha arañando mi piel con mis uñas para quitarme la mayor parte de lo que Mario hab