Después de las felicitaciones, los novios entraron en la sacristía para firmar en el libro de matrimonios, junto con las damas de honor de mi hermana. Dentro de la sacristía y cuando iba a firmar sentí el aliento de Mario en mi nuca,
—- No te casaras con Aaron hasta que nuestro acuerdo acabe, espero que cumplas —- me susurro
—- Mario cariño, vámonos los invitados nos esperan en la calle —- escuche decir a mi hermana.
La celebración se hacía en un lujoso hotel de la ciudad, las mesas estaban sep