Hicimos Ana y yo lo que nuestra amiga nos dijo, recogimos todo lo que teníamos en el césped entre las tres, deprisa acercándonos después hasta el coche de mi amiga. Una vez que subimos las tres, Ana y yo nos quedamos mirando a Vivian, pues sinceramente no sabíamos qué es lo que había sucedido.
—- Vaya susto que nos has dado Vivían ¿qué narices te ha pasado para hacernos recoger todo corriendo? —- preguntó Ana.
—- Si os lo cuento ¿me vais a creer las dos? —- nos contestó Vivian.
—- Venga deja