Capítulo veintisiete: Justicia por mano propia.
— ¿Qué quería esa basura? — preguntó Renata mientras llegábamos al estacionamiento,
— Leónidas tiene problemas— respondí mientras subíamos al auto para irnos,
— Uf, ¿de nuevo esas ratas entraron a su tienda? — preguntó Dilan luego de bostezar
— No solo fue eso; se atrevieron a lastimar a su hija, alguien dijo que estábamos volviéndonos “tiernos”
— ¡QUE YO, TIERNA!, ¡QUIEN FUE!, lo voy a colgar de las bolas— saco su navaja dejándola en su falda y recogió su pelo para que no le molestara,