Capítulo ochenta y ocho: Se termino.
(En un motel)
— ¿Qué pasa primor?
— Nada que tenga que ver contigo— le contesté de mala gana,
—Bueno, estás un poco fiera el día de hoy— me dijo con un tono seductor,
— Puede ser, hay cosas que me molestan—me aprisiono a él, dándome besos en el hombro,
— Quieres contarme.
— Son temas con él, veo cosas y él me las oculta como si yo no me diera cuenta— le dije cerrando los ojos al sentir su mano debajo de mi pollera,
— Bueno, nena, pero estamos aquí para sacarnos el estrés del día