Capítulo ochenta y cuatro: La rudeza de un amigo.
Estos días han sido asfixiantes, Matt no pierde oportunidad para poder hablar conmigo del pasado, no sé cómo diablos hacerle entender que eso fue olvidado. Puedo notar el disgusto en la cara de Luisa cada vez que nos cruzamos y creo que es mutuo. Desde que nos cruzamos en el ascensor, ella me mira con más bronca, es una locura seguir pensando que sin saberlo compré mi apartamento, en el mismo bloque, donde él, Luca y Renata viven.
Su cara de asombro y disgusto, al descubrir que Steven y yo vi