Capítulo ochenta y tres: Te comió la lengua un ratón.
Un mensaje me confirma la llegada de Steven que ya está afuera esperándome, me pongo mi saco largo; tomo la cartera y salgo del despacho, rumbo a la salida,
— He Fer— otra persona vuelve a detenerme,
— Dime Pablo, ¿qué precisas? — le pregunto con calma,
— Solo quiero darte esta invitación, para el viernes 26 dentro de dos semanas— tomo la tarjeta abriéndola,
— Qué bonito chico, claro que estaré ahí, no me perdería una reunión con ustedes ni loca— le contesto sonriente,
— Perfecto,