Capítulo cuarenta y siete: Conociendo a Renata.
La noche continuaba, Matt y Jesua habían ido por más leña y el resto nos quedamos alado del fuego,
— Bueno; chicos, ya que estamos; ¿quién quiere empezar? — pregunte alegre con mi cerveza en la mano,
Renata, que estaba frente a mí; al otro lado de la fogata contesto
— Bueno, yo empiezo, les aclaro que mi vida no es tan interesante.
Todos nos reímos y levantamos nuestras latas para darle el empujón que le faltaba para qué comenzara a hablar, tomo un buen trago y comenzó a contar un poco