Capítulo ciento treinta y seis: Es tiempo.
A la mañana siguiente mi padre me despertó con el desayuno en la habitación como en el pasado, tomé asiento en la cama tomando la bandeja de sus manos,
— Muchas gracias, William, todo se ve delicioso— él se sentó a mi lado alegre, y tomo una taza de café extra en la bandeja,
— Dime, hija mía, ¿qué tienes pensado hacer ahora? — me preguntó con calma,
— Sinceramente, no he pensado en eso aún— lo miré haciendo un gesto con mi rostro y levantando un poco los hombros,
— Fer, ¿por qué no r