Mundo ficciónIniciar sesión—¡Estoy embarazada,! —Es un error . —¿Qué? ¿No es un error, estoy esperando un hijo contigo…ayer me propusiste...? —No puedes, no puedo. Yo, creo que lo mejor es que te diga la verdad. —Olvida la propuesta, no me caso contigo, olvida incluso que nos conocimos. —Aborta, porque no voy a estar ahí para ti o para esa cosa. —no lo quiero, no te amo lo suficiente, todo fue un juego, no me vuelvas a buscar. Tres años después, el corazón de Emma está por fin curado y su vida va por buen camino, pero cuando el mismo rostro de su exprometido aparece en el restaurante donde trabaja, la tormenta vuelve a empezar.
Leer másKaia se sentó en el sofá sin ningún decoro, después de escuchar lo que le dijeron sus padres, el día de mañana sería su boda con alguien del que no tenía conocimiento y desde luego que ya todo lo habían planeado sin siquiera avisarle. Regresando de sus vacaciones se encontró con esa noticia, pensando que se trataba de una broma.
Sus padres no le podían estar haciendo eso, y ¿qué tal si ella tuviera novio? No tenía ni voz, ni voto en su propia casa. Le dolía todo lo que le estaban haciendo. Ni siquiera todos sus ahorros llegaban a una mínima parte de lo que su padre debía. La empresa estaba en bancarrota, nada la podía salvar, solo Maximus Leonardi.
–Mamá, no estoy preparada para esto, sabes mi idea sobre el matrimonio. Nadie va a aguantar mi temperamento, seré devuelta en el primer pleito que se arme.
Se sentó derecha, alineando su postura al igual que lo que había dicho, ella no era para el matrimonio. Abigaíl, miraba a su hija y por dentro estaba sufriendo por ella. No supo de los problemas de su esposo hasta que ya fue demasiad tarde y ya no podía salvar a su hija de ese matrimonio.
– ¿Por qué piensas en eso hija? Dale una oportunidad a este matrimonio, tu padre ya no puede con tantas deudas y el préstamo que ha hecho Maximus, debe pagarse, aunque sea de este modo.
La cólera invadió los sentidos de Kaia, ella había disfrutado al máximo de esas espectaculares vacaciones sin saber lo que se estaba fraguando en su contra. Su padre la había engañado mandándola lejos para que no se enterara de su bajeza.
– ¿Y tú, papá, por qué me mandaste de vacaciones sabiendo todo esto? Me engañaste, me hiciste creer que era como cualquier otra vacación. Lo tenías todo bien planeado, pues ahora no puedo hacer nada.
Darío, no supo que contestarle a su hija, pues ella tenía toda la razón, Kaia era la única que se iba a poder casar con el hijo de Maximus, tampoco era que el chico tuviera otra opción. Ambos padres estaban haciendo un pacto que incluían a sus dos pequeños hijos sin sus aprobaciones.
–Ya todo está arreglado, no nos queda más que cumplir con este acuerdo.
Estaba sentada como si la hubiera alcanzado un rayo, se encontraba paralizada de la rabia que corría por sus venas. No sabía si reír o llorar de la impotencia.
–Todo lo hicieron a mis espaldas, soy solo un cheque al portador, con la que puedes pagar esa deuda. Mamá, no me dijiste nada cuando te pregunté cómo iban las cosas y con eso me refería a todo.
Abigail no había querido faltar a su palabra, le había prometido a su esposo que no le comentaría nada a su hija, porque no habría manera de que pagaran todo lo que debían a Maximus.
–No podemos retroceder, el compromiso ya ha sido divulgado y mañana es el gran día.
Las lágrimas brotaron de los ojos de Abigaíl sin ya poderlas detener. Pero eso no era suficiente para Kaia, no soportaba que la traicionaran. Su madre sabía las consecuencias.
–No lo creo, mamá, para mí será el peor de mi vida, seré la novia más infeliz del mundo y no me culpen si las cosas no les salen bien.
No sabía cómo la iban a tratar en la casa de esas personas, no les iba a servir de mucho, era una rebelde y no se dejaría pisotear de nadie. Sus padres sabían muy bien como era y nos los estaba amenazando.
–Dentro de poco llegará Maximus, sube a arreglarte, tu prometido vendrá a verte. No quiero que te vea en esas fachas, tienes numerosos vestidos designados para este encuentro, eres una chica hermosa, cualquiera de esos vestidos resaltará tu figura y de seguro quedará encantado.
Kaia miraba a su madre y veía el esfuerzo que estaba haciendo para detener las lágrimas, la conocía perfectamente, su madre no estaba de acuerdo con esa transacción, por así llamarla.
–Te llevarás bien con el hijo de Maximus, me ha dicho que es un buen muchacho, muy trabador y es el presidente del conglomerado.
A ella no le importaba nada de eso, quería seguir estudiando y graduarse alguna vez de lo que tanto le gustaba hacer. Su sueño lo estaban contando al obligarla a que se casara con un desconocido, que ni siquiera su padre había visto.
–Que fácil ha sido para ti, ¿No, papá?, entregas a tu única hija y tu empresa sale ganando, bravo, espero que juntes muchos millones y que te duren muchos años, para que nunca más tengas que volver a venderme.
El corazón de Darío se encogió antes las palabras de su hija, ni siquiera quiso discutir el asunto con ella, pues sabía que se negaría en rotundo y su palabra era su palabra, ya había firmado con Maximus y no había modo de retroceso.
–Hija, si hubiera podido conseguir el dinero, jamás te hubiera hecho pasar por esto, perdóname, por favor.
No aceptaba sus palabras, ella se había portado bien, aunque tenía un temperamento explosivo, se sabía controlar delante de sus padres. Había sido una buena hija.
–Cuando salga mañana por esa puerta, será la última vez que me vean. Y ya no llores más, mamá, que no me he muerto todavía.
Kaia, estaba aceptando que se tendría que casar con el hijo de Maximus, ella en la vida jamás había escuchado de tales personas. Pero tendría que pagar la deuda de su padre.
Se levantó mecánicamente del sillón. Resignada subió a su alcoba, caminar hacía su habitación le costaba cada paso que daba. Se sentía como un pequeño ternero que sería llevado mañana al matadero.
No le iba a quedar de otra, se tendría que casar y esperaba que no fuera con un hombre viejo y gordo, no lo soportaría.
Entonces una idea se le cruzó por la cabeza, sus hermosos ojo se iluminaron, verían si ese estúpido prometido suyo se iba a querer casar con ella.
MARINAEl cansancio me vence, la boda real de Emma me ha dejado agotada y ahora estoy en camino a la cama, me quito los zapatos y los lanzo al suelo, ni siquiera me tomo la molestia de encender las luces, solo deseo dejar caer mi cuerpo, estoy a nada de hacerlo, cuando alguien rodea mi cintura por detrás, el olor a loción masculina, llama mi atención, mi cuerpo se relaja y creo que mis piernas tiemblan. —¿Qué es lo que quieres? —inquiero.Mi voz suena firme, tanto, que sin duda hasta a mí me sorprende. —Lo que me prometieron tus padres antes de morir —la voz ronca y gélida a mis espaldas, me eriza la piel. Draman Stolkov, su verdadero nombre, un sicario de la mafia, no tiene bando, solo trabaja con el buen postor con aquellos que le llegan al precio, y actualmente lo hace con la mafia Rusa, hay muchas cosas que todos no tomaron en cuenta, cosas que yo descubrí y que ahora me están poniendo entre la espada y la pared. Porque mis verdaderos padres eran miembros de la mafia roja, y
JULIAN Seis meses después… No me detengo, mucho menos ahora que siento que he estado perdiendo demasiado tiempo, hace seis meses que toda nuestra pesadilla terminó, seis malditos meses en los que me he encargado de vivir para hacer feliz a Emma. Embisto su coño una y otra vez hasta que se corre por milésima vez. —Julian —jadea mi nombre. La penetro un par de veces más hasta que me corro dentro de ella. Me desplomo sobre su cuerpo y me permito respirar mi olor impregnado en su piel. —Te amo —le susurro. —No es bueno que dejes a la novia esperando tanto tiempo —suelta la risa más sexy que haya escuchado. Mañana, o mejor dicho en un par de horas, Emma será mía, por ley, porque me voy a casar con ella, solo, no pude resistirme a follarla para que cuando camine hacia al altar, recuerde que dentro de ella lleva mi semilla, Emma me hace a un lado para que no lastime a nuestro bebé. Tiene cuatro meses de embarazo, luego de descubrir que Viktoria arregló todo para hacernos creer
EMMA Solo una vez en la vida he sentido esta clase de miedo, y fue cuando di por perdido el hecho de no poder recuperar a mi hijo, mi corazón late frenético cuando me doy cuenta de que León me ayuda a sacar el cuerpo de Julian de la alberca, tiene una herida en el costado izquierdo, está perdiendo mucha sangre. Varios tipos se acercan, me pongo a la defensiva, pero León me asegura que trabajan para él, son infiltrados en la Yakuza, decido que más tarde le preguntaré por qué me ocultó eso. —Tenemos que llevarlo a un hospital, no podemos esperar —anuncia y asiento. Dos de sus hombres lo ayudan a cargar a Julian, mientras camino y observo el cuerpo inerte de Andrew, León le dio directo a la cabeza, comenzamos a salir cuando… —¡Mami! Volteo y observo a Michael corriendo hacia mi dirección, su pequeño cuerpo se impacta con el mío y lo cargo en brazos, evitando que vea a su padre muerto. —Vamos, cariño, ya todo estará bien —le susurro. Sus pequeños brazos se aferran a mi cuel
EMMAMinutos Antes… Tomo una larga bocanada de aire, los huesos me duelen más que los músculos, siento que algo se ha fracturado dentro de mí, pero no me doy por vencida, intento resistir porque no quiero que mi hijo me vea de este modo. No es como que me atreva a mirarlo a los ojos un día y decirle que fui débil, si es que sobrevivo a esto. El sabor metálico que llena mi boca, hace que tosa y escupa sangre, desde que Andrew me capturó, no ha dejado de golpearme, esta vez hay algo diferente en su mirada, es como si el infierno mismo habitara dentro de él. —Vamos, no seas niña —enreda los dedos de sus manos en mi cabello y tira de él con fuerza. El dolor se dispara en olas que mi cuerpo registra como letales, intento mantener la calma, estoy segura de que en cuanto León se dé cuenta de que Michael y yo no estamos en casa, vendrá a buscarnos, solo espero que no tarde demasiado. —Yo te amaba —brama en mi oído. Le miro a los ojos y le escupo la sangre acumulada al rostro. —Tú jamás
JULIANTermino de ducharme, cierro los ojos con fuerza, hace unos minutos que no me abandona este mal presentimiento, uno que se hace cada vez más fuerte, quisiera tratar de hacer entender a Emma que lo que hice fue porque pensé que era por su bien, por el nuestro, no pensaba matar a nuestro hijo, sino, escapar para mantenerlo a salvo de la orden. Las cosas no salieron como las planeaba y aquí están las consecuencias. Pero no me siento mal por eso, no cuando todo lo he hecho por amor. Salgo del cuarto de baño, necesito planear una estrategia para volver a recuperarla, cuando mi móvil suena, sonrío al ver qué se trata de mi sobrina, Luciana, la hija de Marian, la que hice que todo el mundo creyera muerta porque no quería que por los errores de su madre, y de que casi la mata, fueran por ella, la escondí en una isla segura, donde hay gente que la cuida, le ayuda a recobrar su seguridad y la adora. —Tío —habla alegre. —¿Cómo te encuentras? —pongo el altavoz mientras me visto. —Bien,
EMMATodo lo malo que me ha perseguido, se remueve cuando abrazo a mi hijo, mi bebé, él hace una ligera mueca de dolor cuando lo abrazo con fuerza, entonces me doy cuenta de que es porque León debió haberle quitado el chip con el que Andrew lo rastrea. —Creí que estabas muerta —susurra.Por un segundo pienso que me va a odiar, pero al ver como su barbilla tiembla y sus labios fruncen, sé que no es así, a más del brillo que se ancla en sus ojos. —No cariño, mamá, tuvo que estar lejos un tiempo, pero ahora estoy de vuelta y todo estará bien —le aseguro. Veo la duda y la contrariedad en sus ojos. —¿Lo prometes? ¿No volverás a dejarme solo? No me gusta estar con papá —cierra sus manos en dos perfectos puños. Aunque quisiera decirle que no volverá a verlo jamás, me trago las palabras, porque las suyas me ponen en alerta. —¿Te hace mal, tu papá? —inquiero con cautela. Él duda por un momento en hablar, sin embargo, le sonrío a modo tranquilizador, lo que le da el valor al devolverme
Último capítulo