33. El ganador de la apuesta
Capítulo treinta y tres. El ganador de la apuesta
—La única promesa aquí —el griego enfrentó al ruso a pesar de estar aguantado por su esposa —, es que voy a matarte con mis propias manos si te acercas a mi mujer o a mi hijo. Ninguna otra. ¡Lárgate!
Y ahí estuvo de vuelta la sonrisa escalofriante de Vladimir. Sus ojos no dejaban a Athos pero Lily sabía que esa mueca era para ella. Era una inconfundible declaración de intenciones en la que dejaba claro sobre todo para ella que lo conocía muy