Capítulo tres. Resistirse a su mirada.
Con una sonrisa de tranquilidad Owen revisó y niveló el aparato.
—No se preocupe, señorita. Todavía no he perdido a ningún pasajero.
Aliviada, Britney dejó de agarrarse a la tapicería.
—Dijo que había dos razones, señor Stratos.
—Oh, sí… — Owen hizo un giro imposible y bajó el helicóptero para sobrevolar una avenida —. La segunda razón es que me gusta.
Britney pronto se sobrepuso al miedo que le producía volar en helicóptero. Empezó a mirar al exteri