—Yo… yo tampoco quiero dormir —repitió Tomas.
—¡No quiero dormir, papá! —insistió Stella.
—¡Quiero dormir con mamá y papá! —suplicó.
—Mami… —susurró Stella débilmente.
—¡Mami! —Tomas miró a Alexander con esperanza.
Los tres pequeños se quedaron frente a él, mirándolo con distintas expresiones, pero con el mismo deseo.
Querían a su mamá.
Alexander había hecho un gran esfuerzo para calmarlos cuando lloraban por ella durante el día. Después de verla en la televisión, sabía que sería aún más difíci