Maya ni siquiera sabía que había llorado en sus brazos la noche anterior. Solo recordaba haber tenido un sueño en el que la Sra. Fine le hablaba y le decía que estuviera bien y que fuera feliz.
Lloró de tristeza al verla darse la vuelta y marcharse.
Maya no podía controlar sus emociones cuando pensaba en la Sra. Fine, pero tampoco quería llorar frente a Alexander. Lo reprimió todo e intentó levantarse; sin embargo, pronto sintió una mano en su cintura que la jaló hacia atrás, haciéndola caer nu