Alexander le apretó la mandíbula y presionó su hermoso rostro contra el de ella. Con voz baja y profunda, preguntó:
—¿Por qué permitiría que dieras a luz a un hijo que tenga vínculos con esa mujer? No tienes que preocuparte. Haré lo que sea necesario por motivos de seguridad.
Por un breve instante, Maya no supo qué emoción la invadía. El odio de Alexander hacia Serena lo llevaba a pensar de esa manera, y eso la sorprendió.
Después de todo, por lo que conocía de Alexander —cruel, dominante y abs