18. Fuego contra Fuego
Dayleen estaba de rodillas en el suelo, las esposas rúnicas ardían contra su piel, como si juzgaran su alma con cada segundo que pasaba. Aun así, levantó la cabeza, miró directo al Alfa Tauriel y a los ancianos, con los ojos llenos de rabia contenida.
—Nací en la manada de Fuego como hija ilegítima de una Omega, una guerrera que peleó valientemente en las Batallas de Nolor hace quince años, por las que logramos desterrar a los pícaros de toda Aryndell hacia las fronteras. Y aún así con gran haz