“Disculpe, ¿dónde puedo encontrar este lugar?”. Pregunta el hombre, y yo vuelvo a suspirar. Me tiende un papel y se lo cojo. Al mirar el papel, siento que el hombre me mira. “¡No te muevas, no grites!”. Oigo otra voz. Cuando intento darme la vuelta, la persona me presiona algo en la cara y me doy cuenta de lo que está pasando. Me están secuestrando. Es lo último que recuerdo antes de desmayarme.
Adrián...
“Tonya, tengo que irme”. Gruño mientras me sujeta del brazo. Intento zafarme de ella, per