La sala de prensa de la firma está llena. Sillas de plástico gris, micrófonos con esponjas de colores, un proyector encendido que nobody mira. Pati y Laura, sentadas una junto a otra detrás de la mesa larga. Marc de pie al fondo, los brazos cruzados, listo para intervenir si hace falta.
Laura tiene las manos sobre la mesa. Planas. Inmóviles. La cicatriz del vientre le tira bajo la blusa cuando respira hondo, un recordatorio físico de que su cuerpo está aquí aunque la cabeza quiera estar en otro