La suite del Rosewood olía a café frío y a decisiones pendientes.
Laura tenía el teléfono boca arriba sobre la cama. No lo había tocado en veinte minutos. Solo lo miraba, como si pudiera cambiar lo que Álvaro le había dicho en ese pasillo.
Marina quiere conocerte. Formalmente. Mañana. Cena en mi casa.
Su casa.
La casa donde vivían Santi y Blanca.
Bruno estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados y esa expresión suya de abogado que ya ha calculado todas las pérdidas posibles.
—Es u