Los dos cafés en la terraza.
Madrid en diciembre tenía ese frío seco que no molesta del todo si uno va bien abrigado, el tipo de frío que hace que el café sepa mejor que en cualquier otra estación porque el contraste entre la taza caliente y el aire frío era exactamente el que necesitaba para que el café fuera lo que tenía que ser.
—¿Qué quieres hacer hoy? —preguntó Álvaro.
—Lo de siempre.
—¿Y qué es lo de siempre?
—Ya lo sabremos.
Álvaro sonrió, terminó el café, y se levantó para coger el abri