Capítulo 179 —Sinceros
Narrador:
Renzo bajó del coche impecablemente vestido de negro, como si fuera a un funeral en vez de a ver a un monseñor. El aire fresco de la mañana en Val di Noto olía a higos maduros y piedra húmeda. Empujó la puerta del viejo edificio parroquial y entró sin anunciarse demasiado.
El monseñor Grimaldi lo esperaba sentado en un sillón gastado, con una bufanda gruesa al cuello. Apenas lo vio, frunció el ceño y luego se obligó a sonreír.
—Renzo Santini —murmuró —Siempre tan