Mundo ficciónIniciar sesiónEl atardecer ensombrecía la huella bajo los coihues y cipreses que murmuraban en el viento. El aire era fresco, húmedo, quieto. La caminata se me hizo larga en mi ansiedad, pero finalmente me detuve frente a la piedra que buscaba. Ahora que estaba sola, me tomé mi tiempo para estudiar el sello roto. Tal como supusiera, era la única grieta en toda la piedra. Pasé la mano por los trazos que yo misma tallara en la superficie suave e irregular, seguí con







