Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo caí. Sencillamente estaba ahí. Y no sentía miedo, ni el aire me quemaba la garganta. Extraño. Se me ocurrió apartarme por primera vez del centro de la habitación y acercarme a una de las paredes. Las llamas no parecían irradiar calor. Me animé a tocarlas: no me quemaron. Hundí la mano, luego el brazo hasta el codo, no tocaba el otro lado de la pared. Sólo ese fuego raro que ardía sin quemar. Entonces supe que Blas







