Mundo de ficçãoIniciar sessãoBlas salió de la tienda con una sonrisita satisfecha que iba a la perfección con los destellos de su aura sucia. Me vio y se volvió interrogante hacia Ragaesh, que lo instó a acercarse adonde yo permanecía erguido sólo porque la cadena me sostenía.
—Mirá quién vino al baile —fue su saludo, inclinándose hacia mí—. Siempre tan oportuno, exorcista. Vas a ser el postre. Todo un honor, considerand







