Mundo de ficçãoIniciar sessãoAbrí los ojos y vi que estaba caída en el centro de la habitación de fuego. Miré a todos lados desesperada: no había ninguna salida. Tenía que hallarla, inventarla si era preciso. Me moví con cuidado infinito, con sigilo y suavidad. Era yo, era Lucía Márquez, y tenía que seguir siéndolo un rato más. No quería llamar la atención. Pero necesitaba ver, saber qué estaba pasando ahí afue







