Mundo ficciónIniciar sesiónMajo estaba bien, Blas sólo la había dejado inconsciente. Ariel y una de sus tías, que era médica, se cercioraron de que no estuviera lastimada y aseguraron que no corría ningún peligro. Pero teníamos que sacarla de ahí. Dos cazadoras se ofrecieron a llevarla en mi auto. Troqué el desmayo de mi hija por un sueño profundo, del que no despertaría hasta la mañana, y mandé a Ariel con ellas. La excusa era e







