Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando llegó el mail de los australianos, Lucas sintió que era cosa del destino. Dándole un empujón brutal para que enfrentara lo que venía preocupándolo hacía varios días. Mauro se lo mostró con aire socarrón, malinterpretando su ceño fruncido.
—Es lo malo de ser el mejor, querido —dijo divertido—. Así que hacete a la idea de que la semana que viene vas a pasar un par de noches en la







