Mundo ficciónIniciar sesiónMe depositó con su suavidad habitual en la playa y fue a sentarse al tope del peñón de siempre a orillas del lago. Su naturaleza etérea lo hacía disfrutar los lugares altos. Además, su oído era agudísimo y tenía la capacidad de modular los sonidos de tal forma que parecía hablar a sólo dos pasos de distancia. Así que era muy común que nuestras conversaciones ahí se desarrollaran como esa noche: &






