Mundo ficciónIniciar sesiónEl camino a casa no fue más que el principio de la tortura. No podía dejar de maldecirme por permitir que todo esto sucediera. Culpar a Blas no me servía. Excusarme porque estaba cansado era insultar a Mauro y a Lucía. Yo tenía todo lo necesario para protegerlos, para evitar cualquier clase de peligro para ellos. Lo que era más: era el único en condiciones de hacerlo. Y había fallado. Y eran ellos los que estaban pagando mi negligencia,







