Mundo ficciónIniciar sesiónRespiré hondo antes de abrir la puerta de la habitación de Mauro. Efectivamente, Lucía estaba ahí. Se había sentado de espaldas a la puerta, el pie del suero junto a su silla. Estaba inclinada hacia adelante, una mano de Mauro en la suya. Di un paso procurando que me escuchara. Miró por sobre su hombro, lista para mandar al diablo a quien fuera, pero al verme su cara se transformó. Abrió la boca, tratando de decir algo que se le ahog&oac







