Frederick
Ya había pasado una semana desde que habíamos rescatado a los niños de la loca de Serena, esperábamos que pasase un buen tiempo en la cárcel al igual que mi madre por complotar con ella por un puñado de dinero que bien podría habérselo dado yo mismo de haberlo pedido.
Los tres, nos habíamos reunido para hablar sobre el asunto y concluimos que no pagaríamos un abogado defensor, debería apañárselas con la defensa pública que se le brindaba por derecho. Incluso Emma estaba de acuerdo en