Leah
Me quedé apoyada en el marco de la puerta sin poder creer cuantas personas habían allí sentadas en la mesa. Todos hablaban animadamente entre ellos y para decir la verdad no recordaba haber tenido un almuerzo familiar en años, puede que incluso fuese una niña la última vez que me había sentido con una sensación tan cálida en el pecho.
Fui a ocupar mi lugar justo a Frederick y él me tomó de la mano por debajo del mantel.
—¿Ustedes comieron bien anoche? —Preguntó mamá. —Estás un poco páli