Federico
Un mes después.
Ambrouse me ofreció una copa de champaña mientras recorríamos las calles de la ciudad en su limusina, para ser completamente honesto prácticamente me tuvo que arrastrar fuera del ático para que lo acompañase. Desde que los niños y Leah se habían mudado conmigo me convertí en un hombre muy hogareño. Estábamos comprometidos hacia cuatro semanas, el tiempo suficiente para realizar todos los preparativos de la boba. Decidimos que no deseábamos esperar mucho más y que nos