Leah
Los suspiros y murmullos de admiración aumentanon en la azotea cuando salí a través de la mampara de cristal. Sin embargo, a duras penas podía distinguir lo que decían, solo lograba escuchar el rugir de mi sangre en mis oídos y el martilleo de mi corazón, aquello ahogaba completamente cualquier otro sonido.
Entonces vi a Williams sentado en la primera fila, a su lado habían tres sillas vacías donde estarían los niños, llevaba un traje hecho a la medida con una pajarita. Él me sonrío apen