Leah
Cara Bascor, me dedico una sonrisa fugaz cuando me vio en el la recepción del hotel. Saludo a los directivos que la estaban felicitando efusivamente, con un cortes:
—Muchas gracias, señores. Si me disculpan, tengo asuntos urgentes que atender. —Le tendió la mano a cada uno de ellos , antes de caminar hacia donde me encontraba con una sonrisa radiante.
Era una suerte que ella fuese gerente del hotel donde Rossi se hospedaba y lo tomé como una especie de señal. Por lo que sin decirle a n