Leah
Me junté pasada las ocho de la tarde con Emma y Catriona en un restaurante muy mono de la Stone Street, en el distrito financiero. Era una noche preciosa y estábamos en una mesa fuera del lugar para disfrutar del aire fresco de una de las primeras noches realmente sofocantes del año. Pronto comenzaría el verano y estaba ansiosa por estar fuera de la ciudad para cuando las temperaturas se hicieran insoportables.
Habíamos alquilado una casa preciosa para pasar un par de meses en San Barto