Alana daba vuelta de un lado a otro, se habían acostado a una hora prudente para una persona que trabaja y una que va a la Universidad y, si bien había caído en un sueño profundo apenas sus cabezas habían tocado la almohada, la joven loba se había despertado, tenía calor, por lo que se destapó, pero luego le dio frío y se cubrió, para cinco segundos después volverá a destaparse, aunque esta vez solo fueron las piernas, pero esa acción tampoco era cómoda, por lo que volvió a girar.
—Alana si sig