Blanca caminaba por los pasillos de la enorme casa, siguiendo las instrucciones de su patrón, Greg. Él le había dicho que debía ir a la habitación de Becca, y llevarle un vestido para que cenara con él esa noche. Blanca, aunque lo sentía extraño, no se atrevió a cuestionarlo. Empuñando el vestido negro de tafeta, la joven llegó finalmente a la puerta de la habitación de Becca. Estaba nerviosa por encontrarse con ella luego de su último encuentro sexual y más por llevarle esa noticia sobre Greg.