Pasaron un par de días dónde la rutina se repetía. Sexo, limpieza, comida y más sexo. Y cada vez faltaba menos para que llegara el día en que se separarían y aunque él tenía poca conciencia del tiempo pasado allí, ella temía lo que Tom pudiese hacer con Kyle una vez que considerara, junto a su padre, que ella ya había recibido lo suficiente de su simiente. Así que ese día puntualmente, luego de darle de comer, ella había agarrado un bowl lleno de uvas que llevó a la habitación del sótano junto