ATENCIÓN, ESTE CAPITULO CONTIENE ESCENAS QUE PUEDEN HERIR LA SUSCEPTIBILIDAD DEL LECTOR. Luego de su primera vez, Adriana había entrado en una especie de frenesí sexual. Se lo había cogido de cada manera en que había podido sin que él, por las drogas que le daba, hubiera podido resistirse u oponerse. Un día lo dejó sin comida ni bebida... él no supo si era porque se olvidó o era adrede pues Adriana ,descubrió, no dejaba nada al azar. Luego de ordenarle que se coloque en los grilletes, y asegurarlos, ese día había entrado. Tenía un recipiente con uvas moradas en sus brazos. —¿Tienes hambre y sed "papi"??? Ella siempre le decía papá o papi con ironía. — ¿Qué quieres Adriana??? — le respondió él de mal talante. —No es forma de contestarle a tu hija, cuando solo viene a alimentarte — lo reprendió ella. Estaba desnuda, él también. Él creyó que ella le daría de comer con sus manos, a lo sumo con su boca... Pero las cosas nunca eran lo que parecían ser con Adriana. Ella se sentó con suavidad