Capítulo 80. Maldición.
Birgrem tomó su oso y empezó a caminar, con cada paso de su oso el suelo temblaba y el castillo reconstruido titilaba intercambiando con las ruinas reales, Birgrem estaba realmente molesto, su hogar, alguien había invadido su hogar y estaba intentando convertir sus restos en una broma, una burla de lo que un día fue.
El oso pardo empezó a gruñir mientras avanzaba buscando al intruso, la voz vieja y rasposa seguía llamándolo.
¿Por qué no me respondes?
¿Dónde estás?
¿No quieres verme, aún