Cuentista
¿Ya les había contado acerca de la niña de cabellos dorados, ojos verdes y una sonrisa hipnotizante? Ella esperaba por su madre, quien le había prometido que se encontrarían en el bosque.
Su sonrisa se opacaba y sus ojos esmeraldas se tronaban tristes, al presentir que su madre no llegaría. Se sentía abandonada y sin salida, pero para su fortuna, el niño de ojos grises estaba a su lado y su compañía le daba seguridad.
—No estés triste. Mejor vayamos a buscar mangos para comer.
—Pero