La más sucia de las traiciones.
En un salón abierto donde los líderes de distintas aldeas y donde algunos cazadores de mayor rango suelen reunirse para planear sus ataques o a tomar decisiones que les competen a todos. Tirado en el suelo frío de madera pulida, estaba Harold, arrodillado frente a su padre, quien se mostraba severo y con rostro neutro; no se le veía ninguna expresión.
—Padre, di algo por favor— rogó Harold después de haberle contado todo sobre Zoe con lujos y detalles. Le estaba matando el silencio indiferent