Isabella
Observo a las mujeres frente a mí mientras mis sirvientes me sirven té, con la delicadeza y la gracia que me caracterizan. Levanto la taza, olfateo la menta y las especias, y luego doy un pequeño sorbo.
Lo disfruto con los ojos cerrados, porque amo este té y es demasiado delicioso.
Abro los ojos y las miro. Acto seguido, dejo la taza sobre el platillo de porcelana bañada en oro.
—¿Me dicen que Garthor fue emboscado por enemigos?
—Sí —responde mi futura suegra.
Mi cuñada me observa con