Capítulo 23: Él no vendrá por mí.
—¡AAAAH! —gritó la hembra cuando la agarraron de su larga cabellera negra, casi arrastrándola fuera de la celda.
POF~
El ruido de su cuerpo cuando la lanzaron con fuerza contra el frío suelo, por encima de unas cubetas y otros objetos de limpieza, resonó en los calabozos.
Connie quedó sentada, su espalda contra la pared, con todo su cuerpo húmedo por el agua sucia de las cubetas y golpeadas sus heridas por los objetos que le cayeron encima.
—¡Mereces la muerte! ¡Deberíamos desgarrarte!