Capítulo 24: Al borde de la muerte.
El hombre lobo apoyó sus manos en un árbol con fría escarcha, cubierto de musgo congelado.
—COF~ COF~ —Alfa Gedeón, tosió sangre desesperadamente.
Su buen sentido auditivo, lo hizo darse cuenta de que ese ser se acercaba.
¡El hombre lobo volvió a ver hacia atrás!
La lluvia caía encima de ese alto Rey albino, entonces… ¿Por qué parecía no tocarlo ni mojarse uno solo de sus largos cabellos?
—¡MALDITO MONSTRUO! ¡¿QUÉ DEMONIOS QUIERES DE MÍ?! —le rugió Alfa Gedeón a ese Rey dragón.
—¿Qué