Capítulo 119: Estoy enamorado de ti.
Connie asintió lentamente, con un brillo pícaro en su mirada.
—Sí… Tienes que irte… —susurró la loba, mientras sus muslos se separaban con una lentitud calculada. El vestido resbaló por su piel, revelando su desnudez, su feminidad palpitante, húmeda, impaciente por él. Pensaba en su fuerza, en la intensidad de su mirada violeta, en ese carácter indomable que la volvía loca, que la hacía querer rendirse a él por completo.
Sin dudarlo, lo atrajo hacia su cuerpo. Sus manos, temblorosas y firme