Capítulo 118: Deseando a su mate.
El vestido corto, blanco y de finos tirantes, se adhería al cuerpo de Connie, empapado por la fina capa de sudor que cubría su piel. La tela marcaba cada curva, cada detalle de su figura sensual y a la vez atlética, dejando poco a la imaginación. Sus pezones se delineaban bajo la tela, mientras el vestido, sin nada debajo, la volvía provocativa e irresistible.
—¿Matarlo…? —murmuró Connie, abriendo los ojos con una lentitud inquietante. Pero esta vez, ya no eran celestes. Ahora brillaban de u