Capítulo 117: Ella es una tentación.
Finalmente, Gael se detuvo frente a Connie. La loba lo miraba fijamente, atrapada por su intensa mirada, incapaz de desviar los ojos de ese ser imponente.
—¿Estás bien, pequeña? —preguntó el Rey dragón, su voz grave y profunda resonando en el bosque.
Connie solo pudo asentir, lenta, casi temblorosa. Todo lo que había presenciado se sentía como un sueño irreal, uno del que aún no lograba despertar.
Su corazón latía frenético, y no era por la batalla que acababa de presenciar. Era por él