Esa noche, prácticamente Pablo no pudo dormir. Se sentía ansioso y preocupado, como si tuviera algo que averiguar de manera urgente. Miguel le había contado sobre una chica que habían encontrado cerca del río, quien, a pesar de estar muy golpeada, se encontraba bien, aunque aún no recordaba quién era, ni que le había sucedido.
Apenas empezó a amanecer, se levantó y comenzó a caminar por el lugar, llegando hasta el río, pero no lograba sentirse tranquilo, su alma le gritaba que algo estaba por su